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Defensa e Industria comprometen casi 3.800 millones este año para los nuevos programas de armamento y dejan a tiro el gasto del 2,1% del PIBLa OTAN estima que España gastó 33.123 millones de euros en 2025La Dirección General de Armamento del Ministerio de Defensa vivió las dos últimas semanas del año uno de sus periodos con mayor actividad en su historia. La entidad estaba obligada a firmar antes de final de año los contratos de la treintena de programas especiales de armamento (PEM) planteados por el Gobierno, claves para desbloquear los préstamos concedidos por Industria y llegar al 2,1% del PIB.
Los contratos firmados, algunos apresuradamente y sin planes industriales claros detrás y que están siendo objeto de recurso en el Tribunal Supremo, no solo permitirán cumplir con lo prometido a la OTAN (lejos del 5% exigido por Estados Unidos) este año, sino que dejan muy cerca también cumplir la meta fijada por el Ejecutivo los próximos años.
Defensa firmó contratos por más de 20.000 millones de euros, pero que se extienden en el tiempo más allá de 2032 en algunos casos. El organismo dirigido por Margarita Robles ha consignado un primer pago para desarrollar los proyectos de 1.600 millones de euros para este 2026. Mientras que algunos contratos enormes como las radios tácticas (1.421 millones) o la modernización de los Centros de Operaciones de Artillería Antiaérea Semiautomática (2.031 millones) no recibirán financiación este año, otros proyectos como la artillería autopropulsada (Indra y Escribano) percibirán 653 millones de euros en el caso de cadenas y 113 millones en el caso de ruedas. Airbus recibirá 290 millones de euros por sus helicópteros multipropósito.
Estos pagos se unen a otros 2.135 millones de euros que Industria concederá en préstamos el próximo año, siguiendo los 4.584 otorgados en este. Si se suma el gasto de ambos ministerios las cifras rondan los 3.800 millones de euros 'extra' sobre los presupuestos prorrogados de 2023 ya asignados al Ministerio.
Presupuestos prorrogados
El pasado abril, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentó el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa. El objetivo era invertir 10.471 millones de euros para llegar al 2% del PIB, cuando el objetivo se subió una décima se optó por aumentar los préstamos para cumplir con la OTAN.
El Gobierno insiste en que este año presentará unos nuevos presupuestos, pero la situación política hace pensar que es casi imposible que se aprueben. Bajo esta hipótesis, es de esperar que Defensa lance nuevos programas con créditos extraordinarios como ha ocurrido en esta ocasión. La cantidad necesaria es difícil de estimar. Si se toma de referencia las perspectivas del Gobierno, el PIB en 2025 creció en torno al 2,9%. Con esta referencia, el Gobierno necesitaría destinar a defensa unos 34.500 millones de euros.
La OTAN estima que España gastó 33.123 millones de euros en 2025, 10.500 millones de euros más que el año anterior, por lo que el esfuerzo sería de casi 1.400 millones adicionales y casi 12.000 millones más que en 2024.
A favor de Defensa para cubrir este hueco no solo juegan los 3.800 millones consignados para los Programas Especiales de Modernización de 2025, ya que la mejora de condiciones de los militares, con un coste cifrado en 679 millones de euros, también tiene carácter estructural, con lo que un tercio del ajuste necesario queda cubierto.
La otra gran incógnita para establecer predicciones es cuánto del gasto previsto por defensa en los PGE originales sigue "vigente" y cuánto son partidas que han quedado desfasadas, por corresponderse a compras por ejemplo. En esta línea, una de las primeras tendencias al alza debería ser la entrega de más vehículos de combate 8x8, cuyo montaje debería acelerarse en 2026 y provocar nuevos hitos de pago para el consorcio, desde este año encabezado y controlado por Indra.
Con todo, se da por seguro que Defensa lanzará nuevos programas militares para dar continuidad al esfuerzo inversor creciente puesto en marcha en 2025. En el plano internacional, la estadounidense RTX anunció la firma de un acuerdo para proveer nuevas baterías antiaéreas Patriot en otro contrato que se presume millonario.
En la industria nacional, uno de los campos donde se tienen mayores expectativas es el satelital. Tal y como desveló en una entrevista en EL MUNDOel director general de Hisdesat, Defensa ya negocia el lanzamiento de nuevos satélites de observación, esta vez infrarrojos, en un proyecto que tendría fácilmente seis cifras. En la misma línea se manifestó Ángel Escribano, presidente de Indra, la nueva dueña de Hisdesat, ante los analistas subrayando que el espacio será importante en esta nueva hornada de proyectos gubernamentales.
En paralelo, podría haber un gasto extraordinario en un nuevo satélite SpainSat de comunicaciones después de que el segundo artefacto de la familia haya sido golpeado por una partícula y su futuro sea incierto.
Fuera de este campo, algunos de los programas que generan más ruido es la posible compra de los cazas F35 estadounidenses, enfriada en público por Defensa, y el futuro del Futuro Sistema Aéreo de Combate Aéreo Europeo (FCAS), paralizado por las desavenencias de Alemania y Francia, socios de España en el programa. En tierra, el contrato más esperado es el de la modernización de los carros de combate Leopard.
https://www.elmundo.es/economia/empresas/2026/01/13/69612582e9cf4aad3c8b457e.html